Empieza por el uso previsto
Un documento de trabajo interno y una web pública pueden necesitar distintos niveles de adaptación. Explica quién leerá el texto y cómo se utilizará.
El encargo debe describir la finalidad, el tono y la terminología. Así se establece una base para evaluar el resultado automático.
Compara con el original
Una frase fluida puede omitir información o cambiar la relación entre las ideas. La posedición necesita el texto de origen, no solo la traducción automática.
El significado, las omisiones, los añadidos y la terminología se revisan junto con la gramática y el estilo. El alcance se acuerda según el material.
Mantén abierto el enfoque
Algunos resultados son un punto de partida útil. Otros pueden exigir tanta reescritura que una nueva traducción resulte más adecuada.
Describe el original y el resultado automático antes de dar por supuesto un ahorro de tiempo o dinero. La evaluación inicial ayuda a orientar la conversación.
